¿Sabemos dónde los depredadores buscan a nuestros Hijos?
El Grooming, la Sextorsión y la Pornografía Infantil ya no son amenazas lejanas; son delitos en línea recurrentes que definen una grave crisis de seguridad para los menores de edad en la República Dominicana.
La alerta institucional es clara: las detenciones por crímenes tecnológicos se han disparado, señalando que la población infantil se ha convertido en el principal blanco de los ciberdelincuentes en nuestro territorio.
La Sextorsión, en particular, se ha consolidado como el delito de más rápido crecimiento en el último año. Consiste en que los delincuentes obtienen imágenes íntimas del menor, a veces mediante engaño o amenazas virtuales, y luego exigen dinero a la familia o más contenido sexual para no publicarlas.
La fría cifra de la crisis.
Durante el año 2025, la respuesta de las autoridades dominicanas demostró la urgencia del problema, la Policía Cibernética indicó que solo en el primer trimestre de 2025 fueron apresadas 148 personas vinculadas a delitos tecnológicos, donde la Sextorsión figura como uno de los principales.
Estas detenciones son solo la punta del iceberg de una situación que se sospecha es mucho más grave, ya que la mayoría de los casos suceden y no son reportados a los organismos de protección infantil.
Las nuevas zonas de engaño.
Hoy, el riesgo se diversifica en plataformas comunes, como son; redes de explotación utilizan falsas ofertas de modelaje en plataformas como Instagram y TikTok para contactar a adolescentes entre 13 y 17 años, obteniendo material visual que luego venden en redes de explotación.
La amenaza de la IA: El uso de tecnología, como los Deepfakes o falsos desnudos creados con Inteligencia Artificial, es un método en crecimiento para acosar a adolescentes en entornos escolares y digitales.
El chat de los videojuegos: La inocencia de los juegos en línea se desvanece al saber que este sector obtuvo una de las tasas más altas de fraude digital en el país (18.6% en 2024-2025), lo que expone fallos de seguridad que los groomers utilizan para acceder y engañar a los menores.
Más allá del delito: Existen riesgos silenciosos como son; el uso prolongado y sin supervisión de los entornos digitales lo que genera un daño psicológico y de desarrollo que no se denuncia en la fiscalía, pero se padece en casa: adicción, aislamiento, retrasos en las habilidades sociales y el desarrollo de una identidad negativa basada en la comparación virtual.
Los padres y tutores tenemos la responsabilidad ineludible de establecer medidas de control, vigilar el tipo de plataformas que consumen nuestros hijos y, sobre todo, recuperar la comunicación.
Fomentar el contacto al aire libre y las actividades deportivas es una vía de escape real, pero la llave maestra es el diálogo.
No se trata de prohibir, sino de enseñar a nuestros hijos la conciencia de los riesgos.
¿Cuántos casos más deben ocurrir antes de que entendamos que la seguridad digital no es una opción, sino una prioridad de Estado y de familia?
